La Deuda Política de País

Escrito por Rubens Barbery CEPAD el 13 enero 2010 – 17:42 -

* Patricio Carpio Benalcazar

Lo fundamental de un proceso político innovador es que sus actores tengamos la capacidad de pensar la experiencia con una dosis de crítica, pues sólo esa actitud nos permitirá visualizar en el borroso campo de pugnas e intereses, el camino más adecuado para el buen vivir constitucional. Tres años de gobierno “ciudadano” es una buena oportunidad para una evaluación objetiva en función de obtener lecciones claves para mejorar y rectificar un proceso que nos afecta a todos y todas.

Todo cambio es complejo pues implica siempre readecuaciones, y allí duermen las resistencias que se despiertan agresivas cuando su estabilidad o su forma de vida se ve amenazada. Eso está ocurriendo con cada sector de la sociedad ecuatoriana que intenta ser regulado; “el reino de la regalada gana” en el que hemos estado acostumbrados a convivir se tambalea frente al retorno del Estado y su proceso de reinstitucionalización; he allí el principal elemento del nuevo modelo político del gobierno PAIS.

En la arena de la reinstitucionalización con las regulaciones legislativas que conlleva, es donde se están desatando conflictos y luchas políticamente complicadas para el gobierno y la sociedad en su conjunto. Desde la derecha, los pasos en soberanía nacional y el control a la inversión extranjera en áreas estratégicas, la reorientación en las relaciones internacionales (dejando la política unidireccional del “mejor aliado”), el control al sistema financiero, la política tributaria, regulaciones al comercio y otras, además del control a los medio de comunicación, resultan un insoportable bloqueo a la práctica del libre mercado. Los sectores afectados, aun sin sobreponerse del atrevimiento gubernamental de trastocar su sagrado patrimonio a la libertad de usufructuar del estado y la sociedad en detrimento de la mayoría de ecuatorianos, de a poco van descubriendo los hilos que los unen y van juntando a moros y cristianos en una estrategia desestabilizadora de mediano plazo.

Lamentablemente la derecha sufre de “minuspolítica” y busca voceros en cada maltratado por la “insultología” oficial del Presidente, por tanto carece de estrategia de largo alcance y se queda rotando entre un Carlos Vera (un presentador de noticieros) erosionado en autoestima, cuyo discurso se sustenta en rencor acumulado contra la persona de Correa, y un Fabricio Correa (hermano del Presidente) que personifica el resentimiento por suspenderle suculentos negocios con el Estado producto del tráfico de influencias. Dos personajes con demasiados límites como para convertirse en alternativa política al régimen, sin embargo por la amplificación de sus discursos por parte de los medios de comunicación, lograron impactos en la clase media que progresivamente abandonan la simpatía por el gobierno correista.

En ese déficit de oposición seria, son los medios de comunicación quienes frontalmente se han convertido en un actor político administrando día a día en sus emisiones de radio, televisión y prensa escrita, dosis de descrédito, desconfianza y malestar contra el gobierno a millones de ecuatorianos; la credibilidad de Correa por todos estos elementos muestra tendencias de deterioro.

En este clima el Presidente Correa, hace redoblados esfuerzos personales para enfrentarse a cualquier ciudadano que muestre con razón o sin ella, desacuerdos con su actuación y en esa lógica los movimientos sociales paulatinamente se ven excluidos de participar en un proyecto político que nace de procesos desde hace décadas y que se concretan en la propuesta de PAIS para las elecciones. Se recurre entonces a “comités ciudadanos” como base política, pero se omite el análisis que estos comités funcionan con racionalidad populista y por su precaria economía familiar migran siempre al mejor postor, en definitiva son los llamados por Adoum y el PRE “cardúmenes”  y reclamados para sí como su patrimonio; esta base social no garantiza proyecto político alguno, garantiza movilización en tiempos de calentamiento político, pero esto no es insuficiente para un revolución ciudadana.

Un gobierno alternativo para serlo debe mostrar diferencias radicales con los antecesores neoliberales, esto en las realizaciones políticas concretas, y lo que nos preocupa es “la huella política” que va dejando el gobierno, es decir la relación entre lo posible y viable de hacer con lo que realmente se hace, y allí nos queda una deuda. Leer mas… »


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